Fui a buscarte y de camino a ti me perdí a mí

Fui a buscarte y de camino a ti me perdí a mí.

He buscado en todas partes: debajo de la almohada y entre mi ropa, en mis apuntes… mis esfuerzos son en vano. 

Bajo mi almohada está tu olor y entre mi ropa está tu sudadera.

Mis apuntes están inundados de aquel primer día en la biblioteca, el número uno de infinitos más. 

Esta enfermedad que provoca la ausencia de mí misma es engañosa. La situación es similar al despiste: me dejé colgada en alguna percha y me olvidé de ella, no acordándome de dónde está mi yo. 

Como aquel día que me dejé el abrigo en clase. En el momento en el que lo necesité, me acordé de él.

Necesitar. Es un verbo con el contorno de un arma fuerte y sutil. Es capaz de provocar épicos desastres o momentos gloriosos.  

Por otro lado, a veces siento que estoy en un laberinto sin final, dando vueltas y vueltas con total aletoriedad por pasillos vacíos y huecos, mi pesar el único eco. 

Quizás, debería buscarme en mis calles. En aquellas que cambié por tu olor, tu esencia, tu presencia. En aquellas en las que jugaba a perderme para encontrarme de nuevo, sin nunca realmente haberme alejado demasiado. Sin quemarme, siempre al borde del abismo. Sin sustos ni imprevistos, sin miedos. 

Quizás debería de crear un nuevo camino. Con las baldosas desgastadas por el golpeteo continuo de la lluvia. Con paredes también frías y grises, pero marrones al sol. Polifacéticas, camaleones al descubierto, como yo. Con todo lo escondido expuesto al mundo exterior.

Unas callejuelas estrechas, con puertas abandonadas y llenas de garabatos, únicos recuerdos de noches de las buenas: borracheras de risas y agua de hielo derretido, cero lágrimas rodando por mejillas ajenas.

Sí, esas calles mías suenan bien. No hay caminos sin salidas, sino escaleras, esquinas, rampas, rotondas… Un sin fin de posibilidades, una de ellas me llevará a ti.

Pero ya sabré quién soy, un alma más con cicatrices como identificación. No volveré a perderme por tu mundo, que para mí es incierto y oscuro. No, prefiero el mío. 

Podemos compartir, pero sin invadir. Podemos ser sin perder. Sin perdernos. Tus calles con las mías, conjuntas. Sin bombardeos ni callejones sin salidas. 

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Author: sandradreon

No sé de estilos ni de formas correctas de redactar. No sé nada más que lo que siento, y eso es lo que escribo. Aah escribir, otra vía más de escape.

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